Me pregunta Hoffman: QUO VADIS? Yo le respondo que no lo sé.

Sin embargo dibujo las elipses de mi propia carta náutica

y su destino es el punto de mi partida: me pliego y me repliego

en mi propia carta de navegación.

Llevo siempre astrolabios conmigo.

Un astrolabio es un instrumento destinado a determinar la hora

exacta y la latitud de un lugar de observación.

Los llevo para nunca ‘perder de vista’ que una pintura

es una hora exacta, una latitud del espíritu,

un diario fechado: Carta Náutica comprometida.

¿Quieres acompañarme, Hoffman? ¿Ser mi Passe-par-tout?

 

 

 

 

 

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